El mundo detrás del espejo

Reflexiones sobre Black Mirror, el retrato del ser humano más perturbador de los últimos años

Participa

¿Quieres ayudar a la construcción de PopPol? Descubre los pasos que debes seguir.

viernes, 19 de abril de 2013

Repetidores, los parias del sistema educativo

Los que hemos estudiado en colegios e institutos públicos recordamos que los alumnos se dividían en dos grupos: los repetidores y el resto. O lo que es lo mismo, los malos malísimos y los demás. Para que la separación fuese aun más clara, en mi colegio hasta hicieron una clase compuesta sólo por alumnos que habían repetido... ¡en tercero de primaria! El miedo que les teníamos los niños buenos a los repetidores sólo era comparable con el que nos daba su profesora, conocida como Doña Chincheta. Y el máximo temor de nuestros bienintencionados padres era que cayésemos en esa clase, claro.

En nuestro país repiten curso más del 30% de los alumnos: tenemos una de las tasas de repetición más altas de la OCDE. La nueva Ley de Educación impulsada por el ministro José Ignacio Wert no muestra ninguna preocupación por reducir este porcentaje. Sin embargo, la OCDE ha declarado la guerra a la repetición de curso, tachando esta práctica de ineficaz e injusta. Comparten estas críticas numerosos colectivos, como la confederación de madres y madres CEAPA, que ha propuesto que la repetición se reserve para casos excepcionales, o los firmantes del Manifiesto por otra política educativa.

sábado, 6 de abril de 2013

"Yo hago la maleta cuando quiero"


“En Madrid no encontraba nada. Siempre me quise ir un par de años a vivir fuera y así lo hice. Es cierto que no me gusta pensar que tengo que quedarme obligatoriamente aquí durante muchos años para poder tener un futuro."



La de Sara, traductora en Kassel (Alemania) de 23 años, es una de las más de 7.000 historias que recoge la web www.nonosvamosnosechan.net en su mapa interactivo. Es genial tener la posibilidad de estudiar un año en el extranjero, de hacer una estancia de investigación en Finlandia, o incluso de irte a vivir a América porque te encanta.

Lo malo es cuando esta posibilidad se convierte en la única para buena parte de una generación privada de toda expectativa de bienestar. Cuando la alternativa a la emigración es una beca de 300€ o un contrato en negro la aventura de viajar se convierte en una patada en el culo. Una decisión individual deja de serlo cuando la historia se repite miles de veces cada semana.

jueves, 28 de marzo de 2013

El crimen de emigrar

Es un día cualquiera en Madrid. La gente compra, trabaja, no trabaja, pasea… y los del top-manta corren. Un coche de policía se acerca por la calle Preciados: es hora de echarse la manta al hombro y escapar corriendo. Los ciudadanos honrados suelen dejar pasar tanto a los perseguidos como a los perseguidores. Reina la indiferencia. Mientras esto ocurre, un rutinario control de identidad se desarrolla en el barrio de Lavapiés. Un par de agentes de paisano, en cumplimiento de su deber, pide a varias personas que se identifiquen. La gran mayoría tienen rasgos físicos no europeos: son negros o tienen aspecto árabe u oriental. Algunos de estos ciudadanos son extranjeros sin permiso de residencia en España. Al comprobarlo, los agentes los detienen, acusados de cometer una falta administrativa prevista en la llamada Ley de Extranjería.


Otros ejemplos de faltas administrativas son superar en un kilómetro la velocidad máxima con el coche o encender un cigarrillo en un local abierto al público, castigadas ambas con pequeñas multas. Una de las sanciones previstas para quien no tenga permiso de residencia es la expulsión forzosa del territorio español. Mientras se lleva a cabo el procedimiento administrativo sancionador, estas personas pueden ser encerradas en un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), por un periodo máximo de sesenta días. Las condiciones de vida en estos lugares a menudo son infrahumanas, según el informe La situación de las personas refugiadas en España 2012, de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado. Los internos sufren falta de higiene, hacinamiento y ausencia de intérpretes que puedan explicarles a estos ciudadanos por qué están encerrados sin haber cometido ningún delito. Quizá sea normal encarcelar y echar del país a estas personas. A lo mejor también habría que hacerlo con los que tiran papeles al suelo.